Guillermo Barzi Canale

El alma de la bodega más antigua y más importante de la Patagonia
 
El apellido Canale no sólo es referente dentro de la industria vitivinícola argentina y patagónica, sino que también ha sido sinónimo, en sus muchas variantes, de la industria alimenticia Argentina por años. Aprovechamos la visita de Guillermo Barzi Canale a Ecuador para conocer las particularidades de la historia de una bodega cuyo renombre internacional se ha forjado con tesón y pasión, pero sobre todo luchando por expresar una identidad propia.

Guillermo Barzi Canale es hoy el Presidente y el alma de la bodega más antigua y más importante de la Patagonia (Argentina): Humberto Canale, centenaria empresa fundada en 1909. La historia de esta Bodega está íntimamente ligada con la de Argentina y, en particular, con el desarrollo productivo la zona más austral del continente.

R.V.- Se dice fue Humberto Canale quien contribuyó decididamente a modificar el destino de los valles patagónicos ¿Imaginamos que en su época lo habrán tachado más de loco que de visionario al pretender producir vinos en un terruño tan agreste?

G.B.- En realidad creo que en aquella época la gente tenía un espíritu más emprendedor y aguerrido, no le temían al trabajo duro. Además, Humberto Canale llega al esta zona como funcionario del Ministerio de Obras Públicas de esa época (1902), para trabajar en las obras de irrigación del Alto Valle, por lo tanto, pudo darse cuenta de las posibilidades a futuro que el lugar ofrecía. Durante esta incursión en la zona, él y su amigo el Ing. Huergo decidieron comprar tierras y, desde entonces, participaron activamente del desarrollo de la “Colonia Agrícola”. En 1909, Huergo y Canale compraron 400 hectáreas y ya para 1912 la propiedad tenía 200 hectáreas plantadas con viña, con cepas que Humberto trajo de Francia. Años más tarde, plantaron frutales y en 1913 nació el “Establecimiento Fruti-vitivinícola Huergo y Canale”, con eje en una bodega de avanzada para la época. Poco tiempo después murió Huergo y Humberto Canale resolvió seguir adelante con el emprendimiento. En 1930 y Humberto se hizo cargo del 100% de la empresa.

R.V.- Hoy en día es poco común que las bodegas más tradicionales, sobre todo las exitosas - de cualquier parte del mundo-, continúen en manos de una misma familia.

G.B.- Nuestra historia de familia es una historia de trabajo mancomunado. Desde que llegó mi bisabuelo de Italia y junto a su esposa fundaron una panadería, ya sus hijos trabajaban junto a ellos. Más tarde, cuando Humberto había puesto todas sus fichas en Río Negro y mi abuelo Amadeo asumió la dirección de la panadería en Buenos Aires se vigoriza uno de los secretos del afianzamiento de la empresa familiar ya que ambos emprendimientos se desarrollaron en paralelo pero se unieron en la comercialización. Es durante ese tiempo que se consolidó la matriz productiva de la familia.  A la muerte de Humberto, la dirección de los negocios recayó sobre otro miembro de la familia Manuel Luis Canale (sobrino de Humberto); y luego, las circunstancias me obligaron a suceder a Manuel, tras su muerte prematura. Hoy tengo la enorme satisfacción de estar acompañado por uno de mis hijos (Guillo) quien ya inició el relevo generacional, el bello desafío de continuar con una empresa familiar exitosa, que nos ha unido y consolidado como familia.

R.V.- ¿Qué caracteriza a los vinos de la región patagónica?

G.B.- “En Río Negro se puede hacer vinos tan famosos como los franceses. Sus cepajes son excelentes, vigorosos y con distintas características de los del resto del país. Esta región tiene una personalidad enológica definida y se puede realizar una vitivinicultura de gran valía”, aseguraba el desaparecido hacedor de vinos memorables y maestro de enólogos, Raúl de la Mota, quien asesoró un tiempo a nuestra bodega. En estas latitudes las uvas maduran unos veinte días más tarde que en la región cuyana, lo que ocurre al inicio del otoño, en donde los días son templados cálidos y las noches bien frías, con lo que se consigue una madurez lenta y se logra un excelente equilibrio entre azúcares y acidez natural, siendo los vinos de gran intensidad, con colores sorprendentes y gran temperamento. Esta es una región vasta, árida, de caracteres muy definidos e intensos. Aquí la naturaleza es tan sana que la viña recibe cero tratamientos al año. No tenemos máquinas de pulverización. Toda la plantación es a pie franco. Uvas como el Merlot y el Pinot Noir pueden tomar gran ventaja del tipo singular de suelo que se encuentra en esta provincia.

R.V.- ¿Cuáles son los vinos y los estándadres de producción de la bodega Humberto Canale?

G.B.- Actualmente explotamos 145 hectáreas de variedades finas con alta calidad enológica. Las variedades implantadas son las clásicas francesas: Pinot Noir, Merlot, Malbec, Cabernet Franc y Cabernet Sauvignon y en blancas, Semillón, Sauvignon, Viognier, Torrontés y Riesling. El Semillón, el Merlot, el Viognier y el Pinot Noir, han desarrollado en el Alto Valle características únicas; el Merlot, cuya elaboración se realiza a través de maceraciones lentas y prolongadas, es un vino de un color intenso y con gran temperamento; el Semillón demostró ser ideal para el Alto Valle y el de Humberto Canale, particularmente, ha sido ubicado entre los mejores blancos argentinos por los expertos en la materia. Nuestra filosofía de producción a través de los años ha sido privilegiar la calidad, por eso la empresa se orientó exclusivamente a producir vinos finos de precios medios y altos que son ya reconocidos en los mercados internacionales más exigentes. La bodega tiene una capacidad de almacenaje de 3.200.000 litros de vino, de los cuales más de la mitad se guardan en cubas, toneles y barricas de roble francés y americano. La producción anual supera actualmente 1.500.000 botellas.

Humberto Canale no sólo colaboró para crear un nuevo polo vitivinícola en el país, sino que además alertó respecto a las posibilidades que ofrecía el clima y el suelo del lugar como favorables a la producción de vinos. En adelante, sus  herederos han trabajado incansablemente a fin de que el Alto Valle adquiriera la dignidad de terroir específico y fueran reconocidas a los cepajes allí cultivados las singulares características otorgadas por la ubicación geográfica de dicha región. Conversar con Guillermo Bazi Canale nos evidencia que es un ser apasionado por lo que hace, pero esta pasión también ha sido trasmitida de generación en generación en la familia Canale y es lo que le han imprimido a su bodega; gracias a ello, han logrado ubicarla entre las mejores de su tipo en su país y que del mismo modo, sea reconocida en le resto del mundo. “Ha sido una actividad compleja pero muy gratificante”, explica Barzi, pero también reclaca: “Mi elección de trabajar en el establecimiento fue a conciencia, volvería a repetir la experiencia”.

Antes de despedirnos le preguntamos su opinión sobre el mercado ecuatoriano y nos responde muy animado “es un mercado al que le tenemos mucho aprecio, empezando porque mantenemos una relación de amistad muy estrecha con nuestro  importador, Patricio López, de la Empresa Grandes Bodegas. Pero además, porque sabemos que hay mucho reconocimiento y fidelidad a la marca por parte de los consumidores. Personalmente, me encanta venir a Ecuador, disfruto mucho en cada visita, es un país maravilloso”, concluye.

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